Si has llegado aquí un martes por la noche con un niño llorando en el sofá, empieza por el juego número cinco: que huela una flor imaginaria y sople una vela imaginaria, despacio, tres veces, contigo al lado haciéndolo también. Cuando esté tranquilo, vuelve y lee el resto con calma.
Por qué la respiración calma a un niño (y por qué decirle «cálmate» no sirve)
«Cálmate» es una orden. Y para obedecer una orden hace falta justo la calma que en ese momento no tiene. Es como pedirle que llegue a un estante al que no llega: puede querer y no poder.
La respiración es distinta porque sí la maneja él. Un peque de cuatro años no controla lo que siente, pero sí puede soplar. No es magia ni es un interruptor: es tener algo que hacer con el cuerpo mientras se le pasa. Y en clase lo veo cada semana: un niño que sopla largo deja de gritar antes que uno al que le repiten que se tranquilice.
Tres reglas antes de empezar
Enséñaselo cuando esté tranquilo, no en plena tormenta
Es la que se salta todo el mundo, yo la primera. Un juego nuevo no se aprende llorando. Se aprende un domingo por la mañana, riéndose, sin que haga ninguna falta. Y así, el día que hace falta, ya lo sabe.
Hazlo tú primero, a su lado
No se lo expliques: hazlo. Siéntate y ponte a soplar. Los peques copian mucho antes de lo que obedecen.
Que dure poco: un minuto es suficiente
Uno. Dos como mucho con los mayores. Si se alarga se convierte en deberes, y con los deberes ya sabemos lo que pasa.
Los seis juegos, uno a uno
1. Soplar la vela imaginaria · desde los 3 años · 1 minuto
Para qué sirve. Para que suelte el aire despacio y largo sin explicarle qué es una exhalación.
Cómo se hace.
- Levanta la mano abierta delante de él: cinco velas, una por dedo.
- Que apague la primera soplando muy despacio. Baja ese dedo.
- Una a una hasta cerrar la mano.
El truco. Que sople flojo y largo, no fuerte y corto. Dile que la vela está al otro lado de la habitación.
Qué decirle: «Tengo cinco velas en la mano. A ver si puedes apagarlas de una en una, sin que se apague la de al lado.»
2. La respiración de la abeja · desde los 4 años · 2 minutos
Para qué sirve. Para los peques que no soportan el silencio. Aquí hacen ruido, y por eso les gusta.
Cómo se hace.
- Que se tape las orejas con las manos.
- Coge aire por la nariz.
- Suelta el aire con la boca cerrada haciendo «mmmmm», hasta quedarse sin nada. Tres veces.
El truco. Con las orejas tapadas, el zumbido se oye por dentro de la cabeza. Y mientras busca esa sensación no está pensando en lo que le ha enfadado.
Qué decirle: «Tápate las orejas y haz el ruido de una abeja gorda. La vas a oír por dentro de la cabeza.»
3. El globo de la barriga · desde los 3 años · 2 minutos
Para qué sirve. Para que respire con la tripa y no con los hombros, que es como respiramos todos cuando estamos nerviosos.
Cómo se hace.
- Tumbado boca arriba, o sentado con la espalda apoyada.
- Una mano en el pecho y otra en la barriga.
- Al coger aire se hincha el globo de abajo. Al soltarlo, se deshincha muy despacio.
El truco. Si se le suben los hombros, señálale las dos manos: «la de arriba quieta, la de abajo que se mueva». No hace falta hablar de diafragmas.
Qué decirle: «Tienes un globo en la barriga. Vamos a hincharlo sin mover los hombros, y a dejarlo salir muy despacito para que no explote.»
4. El peluche que sube y baja · desde los 3 años · 3 minutos
Para qué sirve. Es el mismo globo, pero con algo que mirar. Y es el mejor para la cama.
Cómo se hace.
- Tumbado boca arriba, con su peluche encima de la barriga.
- Al coger aire el peluche sube. Al soltarlo, baja.
- Contamos los viajes en voz baja.
El truco. Contar los viajes hasta diez. Muchos no llegan al siete. Y si se ríe y el peluche se cae, se vuelve a poner: aquí nadie suspende.
Qué decirle: «El conejo se ha dormido en tu barriga. A ver si puedes mecerlo sin que se caiga.»
5. La flor y la vela · desde los 4 años · 1 minuto
Para qué sirve. Para juntar las dos partes: coger aire corto y soltarlo largo. Es el que uso cuando hay poco tiempo.
Cómo se hace.
- Una mano es una flor, la otra es una vela.
- Huele la flor contando hasta cuatro.
- Apaga la vela contando hasta seis. Cuatro rondas.
El truco. Que la salida dure más que la entrada. Ese es todo el juego. Si aún no sabe contar, cuentas tú en voz alta y despacio.
Qué decirle: «Esta mano es una flor y esta es una vela. Huele la flor... y ahora apaga la vela sin que se te acabe el aire de golpe.»
6. La respiración cuadrada, dibujada con el dedo · desde los 6 años · 2 minutos
Para qué sirve. Para los mayores, que ya no quieren peluches ni flores imaginarias.
Cómo se hace.
- Dibuja un cuadrado con el dedo en la pierna, en la mesa o en el cristal del coche.
- Subiendo un lado coge aire hasta cuatro. Cruzando arriba, aguanta hasta cuatro.
- Bajando el otro lado suelta hasta cuatro. Cruzando abajo, espera hasta cuatro. Tres vueltas.
El truco. Que no se nota. Un chaval de doce años puede hacerlo antes de un examen sin que nadie se entere. Si le cuesta aguantar el aire, que se salte las esquinas y haga solo subir y bajar.
Qué decirle: «Dibuja un cuadrado con el dedo. Al subir coges aire, arriba lo aguantas, al bajar lo sueltas, y abajo esperas.»
Dónde usar cada juego
En casa, cuando llega la rabieta
Aquí hay que ser honesta: en el pico de una rabieta no funciona nada. Un peque que grita no te oye.
Lo que sí funciona: siéntate cerca, di poco, aguanta. Cuando empiece a bajar, y siempre baja, ponte a soplar velas imaginarias tú sola, sin decirle nada. Muchas veces se acerca él. Ahí ya sirve el juego 1 o el 3. Y se habla después, cuando esté del todo tranquilo. Antes no.
En el coche, camino del cole
Es el mejor sitio para practicar en frío: está sentado, mirando por la ventana y no se puede ir. Cinco minutos de subida al colegio dan para el juego 1, el 5 o el 6, que se hacen con las manos.
Si conduces tú, hazlo con los ojos abiertos y sin contar con los dedos, que hay que llevar el volante.
En la sala de espera del dentista
Aquí hacen falta juegos silenciosos, así que la abeja se queda fuera. Sirven el 5 y el 6, y también el globo, con la mano en la tripa por debajo de la chaqueta, que a esa edad ya les da corte.
Empieza antes, en el coche o en la puerta. En la sala ya es tarde para enseñar nada nuevo: solo da tiempo a usar lo que ya se sabe.
Qué decirle: «Vamos a apagar velas hasta que nos llamen.»
Antes de dormir
El juego 4, y si no hay peluche el 3. Siempre a la misma hora y con la luz baja. No es una pastilla para dormir y habrá noches que no haya manera. Pero es un final de día que se repite igual, y a los peques los ritos les ordenan el mundo.
¿Y si mi hijo se niega a hacerlo?
Pues no lo hace, y no pasa nada. Es normalísimo, sobre todo entre los ocho y los doce.
Tres cosas que a mí me funcionan. No lo llames «ejercicio de relajación», llámalo por su nombre de juego. Hazlo tú en el sofá mientras él está a lo suyo, sin pedirle nada. Y si tiene un hermano pequeño, pídele que se lo enseñe él, porque un mayor que hace de profe casi nunca dice que no.
Si te suelta que es una tontería, tiene todo el derecho. Déjalo estar y vuelve dentro de un mes.
Preguntas frecuentes
¿Desde qué edad se le puede enseñar a un niño a respirar de forma consciente?
Desde los 3 años, si es un juego corto y con algo que ver o que tocar. Antes no se le pide que respire de una manera concreta: se le canta, se le mece y ya está.
¿La respiración ayuda a dormir a un niño que no se duerme?
Ayuda a bajar el ritmo del final del día, y eso ya es mucho. No es un remedio y no funciona todas las noches.
¿Es lo mismo que meditar?
No exactamente. La respiración es una de las herramientas; el mindfulness es más amplio. Lo cuento en qué es el mindfulness infantil y qué no es.
¿Y si mi hijo lo está pasando mal de verdad?
Entonces esto no basta. Soy profesora de yoga y mindfulness infantil, no soy psicóloga. Si ves a tu hijo con miedos, con tristeza o con nervios que no se le van, habla con su pediatra o con un psicólogo infantil. Estos juegos acompañan; no tratan nada ni sustituyen a nadie.
Practicarlo en grupo también ayuda
En casa un peque hace lo que puede. En un grupo de ocho, con otros niños tumbados a su lado, se atreve con cosas que en el salón no haría. Y luego se las lleva a casa, que es de lo que se trata.
Aquí tienes las clases de yoga y mindfulness para niños en Totana y los precios y bonos de las clases. O escríbeme y te cuento horarios y en qué grupo entraría tu peque.
Apertura próximamentePuedes escribirme ya si quieres información.
Escríbeme por WhatsAppEscrito por Providencia, profesora de yoga y mindfulness infantil en El Paretón (Totana). Publicado el 1 de septiembre de 2026.