Para hacer yoga con tus hijos en casa no hacen falta esterillas, ni ropa especial, ni haber hecho yoga nunca. Hacen falta dos metros de suelo, quince minutos y aguantarse las ganas de corregirles la postura. Aquí tienes ocho posturas, tres juegos y una secuencia en orden para esta misma tarde.
Cómo montar el rato de yoga en familia en cinco minutos
Aparta la mesa de centro contra la pared. Si el suelo está frío, una manta o la alfombra. Calcetines fuera, que resbalan. Los móviles boca abajo y en otra habitación, no en el sofá.
Elige la hora según lo que necesitéis. Diez minutos al llegar del cole sirven para soltar la energía del día. Antes de dormir sirve para lo contrario. Y el domingo por la mañana, sin prisa, es el mejor de los tres.
Empezad siempre igual: sentados frente a frente, las manos juntas delante del pecho y tres respiraciones mirándoos. Es conexión visual. Es la manera de decir que el rato ha empezado y que el móvil no vuelve hasta el final. El mismo gesto, al terminar, cierra.
Y una regla que salva el invento: el que dirige va cambiando. Un día mandas tú, al siguiente manda él.
Cuatro posturas para empezar
El árbol
Cómo se hace. De pie, el peso en un pie. La planta del otro se apoya en el tobillo o en la parte de dentro del muslo, nunca sobre la rodilla. Los brazos suben como ramas.
Qué trabaja. Equilibrio y concentración. Es imposible sostenerse mirando a otro sitio.
El error típico. Poner el pie encima de la rodilla. Se dice una vez y ya está: «debajo o encima de la rodilla, pero nunca en la rodilla».
Variante fácil para los de 3 años. El pie en el tobillo, los dedos tocando el suelo y una mano en la pared. A esa edad se caen, y caerse es media diversión.
La mariposa
Cómo se hace. Sentados, las plantas de los pies juntas y las rodillas hacia fuera. Las manos sujetan los pies. Las rodillas suben y bajan un poquito, como alas.
Qué trabaja. Suelta las caderas después de un día entero sentado en una silla.
El error típico. Que un adulto empuje las rodillas hacia abajo. Eso no se hace nunca, ni en broma.
Variante fácil para los de 3 años. Separar los pies del cuerpo un palmo. Y si no llega a los pies, que se agarre a los tobillos.
El gato y la vaca
Cómo se hace. A cuatro patas, manos debajo de los hombros y rodillas debajo de las caderas. Al coger aire, la barriga baja y la cabeza sube. Al soltarlo, la espalda se redondea como un gato asustado. Seis o siete veces.
Qué trabaja. La espalda entera. Es la mejor para juntar movimiento y respiración sin explicar nada.
El error típico. Ir deprisa. Que cada vuelta dure lo que dura una respiración.
Variante fácil para los de 3 años. Añadir el sonido: «miau» al subir la espalda, «muuu» al bajarla. Con eso hacen veinte sin quejarse.
La postura del niño
Cómo se hace. De rodillas, sentado sobre los talones, el cuerpo hacia delante hasta apoyar la frente en el suelo. Los brazos estirados o al lado del cuerpo.
Qué trabaja. Es la postura de descanso. Se usa cuando alguien se cansa o quiere parar, y se puede pedir sin decir palabra.
El error típico. Meterle prisa. Si quiere quedarse ahí dos minutos, se queda.
Variante fácil para los de 3 años. Una manta doblada entre los talones y el culete si no llega a sentarse del todo.
Cuatro posturas de yoga en pareja, con papá o con mamá
Todas valen para madre e hijo, para padre e hijo y entre hermanos. Cuando hay mucha diferencia de tamaño, el adulto sostiene y el niño se apoya, nunca al revés.
La silla doble, espalda con espalda
Cómo se hace. De pie, espalda contra espalda, los pies un poco por delante. Bajáis a la vez empujando espalda contra espalda, hasta donde lleguéis. Tres respiraciones y subís juntos.
Qué trabaja. Piernas, y sobre todo coordinación: si uno baja antes que el otro, os caéis los dos y os reís los dos.
El error típico. Bajar demasiado el primer día.
Variante fácil. Sentaos espalda con espalda con las plantas de los pies juntas, cada uno en su mariposa, y quedaos en silencio notando cómo la espalda del otro sube y baja. Es la favorita de los de tres años y de bastantes adultos.
El barquito: remar sentados y mirándose
Cómo se hace. Sentados frente a frente, las plantas de los pies juntas y las manos agarradas. Uno tira suavemente hacia atrás mientras el otro se dobla hacia delante. Y al revés. Como remar.
Qué trabaja. La parte de atrás de las piernas y la espalda. Y el turno: aquí no se puede ir a lo suyo.
El error típico. Tirar fuerte. Se tira poco y se pregunta: «¿así está bien o me paro?».
Variante fácil. El balancín: en vez de remar por turnos, os balanceáis adelante y atrás a la vez, sin soltaros y contando en voz alta. Entre hermanos sale mejor que el remo, porque nadie manda.
El puente y el túnel
Cómo se hace. El adulto se pone a cuatro patas y hace de puente firme. El niño pasa por debajo, gateando o rodando, las veces que quiera. Luego, si los tamaños lo permiten, se cambian los papeles.
Qué trabaja. Fuerza para el de arriba. Para el de abajo, la risa, que también cuenta.
El error típico. Que el niño se cuelgue del puente o se le suba encima. Eso no.
Variante fácil. Si es muy pequeño y le da respeto, que pase un peluche primero.
El árbol doble
Cómo se hace. De pie, uno al lado del otro y hombro con hombro. Cada uno hace su árbol con la pierna de fuera. Los brazos de dentro se juntan por encima de la cabeza, como un árbol con dos troncos.
Qué trabaja. Equilibrio compartido: aguantas porque el otro aguanta.
El error típico. Empujar al de al lado para no caerse. Se sostiene, no se empuja.
Variante fácil. El pie en el tobillo y la mano libre en la pared. Entre hermanos de tamaño parecido, es la que mejor sale de las cuatro.
Tres juegos para que no se aburran
Uno, dos, tres, yoga quiero ver
Como el escondite inglés de toda la vida. Uno se pone de cara a la pared y dice la frase. Los demás avanzan, y al girarse hay que quedarse quieto en una postura de yoga. El que se mueva vuelve al principio. Sirve desde los 4 años y es el mejor para empezar: se mueven mucho y no se dan cuenta de que están haciendo posturas.
El espejo
Uno hace una postura y el otro la copia a la vez, como si fuera su reflejo. Muy despacio. Luego se cambia. Entre hermanos es el que menos discusiones genera, porque nadie corrige a nadie: solo copia.
El dado de las posturas
Un dado normal y un papel con seis posturas escritas, una por número. Se tira y sale lo que salga. A los de 7 en adelante les gusta preparar la lista ellos, y ese trabajo vale tanto como el rato de yoga.
Una secuencia de quince minutos, en orden
Si no quieres decidir nada, haz esto tal cual.
| Minuto | Qué se hace | Cuánto dura |
|---|---|---|
| 0 a 1 | Saludo sentados, manos juntas, tres respiraciones | 1 min |
| 1 a 3 | El gato y la vaca, con sonidos | 2 min |
| 3 a 5 | Uno, dos, tres, yoga quiero ver | 2 min |
| 5 a 7 | El árbol, cada uno el suyo | 2 min |
| 7 a 9 | El árbol doble | 2 min |
| 9 a 11 | El barquito | 2 min |
| 11 a 12 | La mariposa espalda con espalda, en silencio | 1 min |
| 12 a 14 | La postura del niño | 2 min |
| 14 a 15 | Tumbados, con un peluche en la barriga | 1 min |
Con peques de 3 a 6 años, quince minutos van sobrados. De 7 en adelante se puede llegar a veinte o veinticinco alargando los juegos, nunca las posturas.
Para el último minuto, el del peluche en la barriga, tienes el juego explicado entero junto a otros cinco en juegos de respiración para niños.
Qué conviene evitar
Esta es la parte que separa una clase de yoga infantil de un vídeo de internet. Léela aunque te saltes lo demás.
Nada de posturas invertidas en casa. El pino, la vela y cualquier cosa que apoye peso en la cabeza o en el cuello, fuera. En clase, con supervisión, algunas se trabajan. En el salón, no.
El adulto no carga su peso sobre el niño. Ni sentarse encima, ni tumbarse sobre él, ni hacer de contrapeso. El grande sostiene y el pequeño se apoya. Nunca al revés.
No se empuja, no se estira y no se corrige con las manos. Si no le llega el pie al muslo, no le llega. Ya llegará o no llegará, y da exactamente igual.
Si duele, se para. La regla se dice en voz alta el primer día: «en el yoga puede tirar un poco, pero no puede doler». Y cuando un niño dice que le duele, se le cree.
No se comparan hermanos. «Mira cómo lo hace tu hermana» es la frase que más rápido acaba con esto.
Y si tu hijo tiene una lesión o algo que le limite el movimiento, pregunta antes a su médico. Yo no soy quién para decirte lo que puede hacer.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se pueden hacer posturas de yoga en pareja?
Con un adulto, desde los 3 años, eligiendo las que no exigen coordinación fina. Entre hermanos, a partir de los 5 o 6, y siempre que no haya mucha diferencia de tamaño ni de peso.
¿Hace falta esterilla o material para hacer yoga en casa con niños?
No. Una alfombra, una manta o el suelo del salón. Si acabáis haciéndolo a menudo, una esterilla barata va bien para no resbalar, pero no es lo primero que hay que comprar.
¿Cuánto debe durar una sesión de yoga en familia?
Quince minutos de 3 a 6 años. Veinte o veinticinco de 7 en adelante. Mejor quedarse con ganas que estirarlo hasta que alguien se enfade.
¿Qué posturas de yoga no debe hacer un niño?
Las invertidas sin supervisión, las torsiones forzadas y cualquier postura que haya que aguantar mucho tiempo. Los niños no necesitan sostener: necesitan entrar y salir.
¿Y si solo quiere hacer el tonto?
Que lo haga. Reírse cuenta. Un peque que se lo pasa bien vuelve el domingo siguiente. Uno al que se le riñe por reírse, no.
Practicar en familia con otras familias
Todo esto se puede hacer en el salón. Pero hay algo que en casa no se consigue: cuando hay más familias en la sala, los peques se sueltan y los adultos también.
Tenemos sesiones de yoga en familia para compartir la esterilla, un adulto y un niño por 15 €, y las clases de yoga para niños de 3 a 14 años en El Paretón (Totana), en grupos de ocho como máximo. Escríbeme y te cuento qué días hay.
Apertura próximamentePuedes escribirme ya si quieres información.
Escríbeme por WhatsAppEscrito por Providencia, profesora de yoga y mindfulness infantil en El Paretón (Totana). Publicado el 1 de septiembre de 2026.